Lena Yarín Licona Tobón, México

"...de vez en cuando tus miedos te visitan, pero sólo debes invitarles un café, una platicada y correrlos, no hay que mantenerlos por mucho tiempo, porque se apropian de ti”

Ilustración de Tania Pájaro de la Cruz, México


Siempre, desde que tengo memoria, he tenido el problema de saber quién soy y hacia donde voy. Porque la sociedad me ha impuesto, me ha dicho qué “eres a partir de un título”. Y siendo sincera a mí eso no me va, porque he visto que los que son ingenierxs, abogadxs, enfermerxs, medicxs y demás, olvidan al ser humano… lo que es, lo que siente.


Ahora sé que soy una mujer inteligente, pero me costó trabajo reconocerme en un mundo tan lleno de hombres, tan patriarcal, en el cual día a día tienes que luchar con cosas fuera de lugar, que la verdad cansa.


Así que durante la pandemia (que fue cuando hubo un boom de información por todos lados) llegué a una plática acerca del libro Amora de Rossamaria Roffiel. Comencé a leerlo, y ahí en las páginas de Amora me quedé con una hermosa frase: ¡Brindo por el placer de ser mujer y amar a las mujeres! Pero lo que realmente me impactó fue que toda mi vida estaba dirigida a unirme a ellas, porque descubrí que desde pequeña tenía autonomía. Cuando uno de mis tíos me pedía que le llevará sus zapatos, mi respuesta era: NO. Imaginen. sólo tenía 8 años y era capaz de decir: ¡no, puedes hacerlo tú!. Varias veces les causaba gracia, pero ahora leyendo, me doy cuenta que desde pequeña lo practicaba, pero también pude darme cuenta que en la escuela tampoco lo mencionan. Es preocupante ¿verdad?


Siempre he sentido una enorme atracción hacia los libros, y cuando comencé este hermoso pasatiempo, me propuse comenzar a leer los clásicos. Pero no sentía emoción, o que me llevará a más aventuras, o algún cambio en mí; no lo noté. Hasta que precisamente hacia finales del año de la pandemia, me enteré del maratón de lectura Guadalupe Reinas que es enfocado a la literatura escrita por mujeres. El Guadalupe Reinas es un movimiento realizado por Librosb4tipos, desde el 2019, donde su principal motivo es leer a puras mujeres escritoras en 26 días del 12 de diciembre al 6 de enero, y son 10 consignas. Las que a mi me toco el 2020 fueron éstas:

-Una lectura conjunta de LibrosB4tipos

- Libro Favorito de una de tus mejores amigas

- Divulgación Científica

- Ambientado en el mundo que te gustaría vivir

- Libro sobre labores de cuidado

- Narrativa gráfica de libre distribución digital

- Libro que te haga sonreír, reír o carcajearte

- De una editorial independiente o autopublicado

- Libro de una autora de tu región

- Libro con un personaje fuera de la norma


Así que durante una semana me puse a buscar libros para ir consiguiendo todos, e incluso ellas también lanzan sugerencias, y durante el maratón, van haciendo dinámicas en redes para que tú por medio de un hashtag publiques tu consigna y, de esta manera, puedas ver la de las demás y si encuentras alguien que lee el mismo libro que tú, te sientes acompañada, o incluso hacen en vivos en Instagram para leer o compartir pensamientos. Es un movimiento que crece año con año y, que en mí, ayudó bastante a encontrarme conmigo, a conocer más mujeres que leen, que escriben, de lo que verdaderamente sentimos.


Y entonces, fue cuando sucedió el siguiente boom en mí: mucha literatura de mujeres que no había notado, invisibilizadas por el patriarcado. En la consigna numero uno leí el color púrpura de Alice Walker, es un libro muy fuerte, habla de dos hermanas que son separadas y viven en diferentes países, pero que por medio de cartas se escriben, de todo lo que viven, sienten, sin temor a ser juzgadas por ellas, o alguien más, y es lo que en ocasiones a nosotras las mujeres, nos hace daño, el pensar qué dirán los demás. Sin embargo, entendí lo importante que es aliarse con las mujeres, unirnos entre nosotras para así hacernos crecer, en lugar de estar discutiendo o peleando sobre quién es la mejor. Fue como poco a poco, me fui empapando de más literatura de escritoras mujeres. Somos muy sinceras al escribir, hablamos de nuestro dolor, de nuestra manera de vivir, de amar y callar aquello que nos duele pero que más tarde se puede convertir en arte.


Estar encerrada me dio el valor que necesitaba para hacer las paces con mi niña interior. Así que uno de los tantos días que hubo de estar encerrada, ella me escribió esto:


“Cada problema que has enfrentado, siempre has dado la cara. Nunca te has dejado vencer por nada, tu lema es “hay que gozar la vida”. Sin embargo, no creas que no le temes a nada, de vez en cuando tus miedos te visitan, pero sólo debes invitarles un café, una platicada y correrlos, no hay que mantenerlos por mucho tiempo, porque se apropian de ti”.


Ella me recordó todo lo que quería ser en la vida, y que aún no hemos logrado.

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