Axy Lorena Lorca Pinto, Chile

"Yo, sin ser feminista, ahora aconsejo a mujeres que no se dejen manipular, humillar porque que ellas, yo, tú y todas valemos mucho.  53 años, tres hijos y dos nietas. Ahora puedo decir soy feliz y tengo todo lo que quiero.”.



Ilustración de Loreto Contreras Herrera, Chile


Yo no era feminista, no sabía qué significaba serlo y tenía una mala visión de aquella palabra, la asociaba a mujeres que lo llevaban al extremo tal como el machismo.

Recuerdo a mi abuela. Mujer de carácter fuerte, distante, fría, siempre ocupada o preocupada por algo, cocinando, lavando ropa, sembrando y regando sus chacras, siempre pendiente de todo y todos (8 hijas mujeres y 1 varón). Nunca supe si ella fue feliz o si mi abuelo le daba mala vida, la vi siempre pendiente de su esposo incluso cuando él fue diagnosticado con demencia senil. En algún momento de mi vida, mi madre me cuenta que mi abuela le decía a mi abuelo: “ahora que estás así me las pagarás todas ¿no te gustaba darme de golpes?”. Cosa que me provocó mucha pena …

Mi madre siempre ha dicho que a ella la obligaron a casarse, ya que ella con 14 años no conocía al que sería su esposo. Ella, mujer sumisa, obediente y muy humilde. Mi padre, hombre muy machista, golpeador y bueno para las fiestas, llegando borracho exigiendo atención sin importar la hora ni el estado de embarazo, ella recibía golpes e insultos. Mi abuela le decía “hija no lo hagas enojar porque él es tu marido y él puede hacer lo que le dé la gana solo por ser el hombre de la casa”. Luchó para que a sus 8 hijos no les faltara nada (5 mujeres y 3 varones, yo ocupando el 5° lugar). Ella lavaba ropa ajena o haciendo aseo en otras casas, porque el dinero no alcanzaba; mi padre no dejaba el alcohol y de darle golpes a mi madre y mis hermanos mayores.

Un día sin ser yo feminista, es que a los 15 años en una de esas golpizas defendí a mi madre. Fui la primera en defenderla a ella y mis tres hermanos menores. Yo recibí esos golpes cargados de rabia. Desde ese día, nunca más permití que la golpeara a ella y a mis hermanos.

Mi madre decide después de unos años tener camas y dormitorios separados y supe que ella ya tenía otro hombre. Mi padre pasó a ser el pasivo, alcohólico y el pobre hombre, y ella, a ser la mala madre y mala mujer.

Cansada de todo eso es que a los 24 años decidí irme a convivir con el hombre de mi vida, con él tuve 3 hijos, viviendo en mi mundo, en mi burbuja, mi mundo de fantasía. Salí de una familia violentada y llegué a otra donde el alcohol y la violencia era de todos los días por parte de mi suegro hacia mi suegra. Pero yo seguía en mi mundo de fantasía, sin ser feminista un día me enfrenté a este hombre para ir en defensa de mi suegra y recibí un gran reto de parte de su hijo (mi pareja).


Cuando decidimos tener nuestro hogar con nuestros hijos, estaba en la felicidad pura, me prometió amor eterno, cuidados, felicidad y estabilidad. Yo seguía en las nubes y como una reina, él mantenía a nuestra familia, se encargaba que nada nos faltará y de pagar las cuentas. Yo no tenía necesidad de salir porque todo lo hacía él y yo en las nubes, felicidad. Así pasaron 25 años donde me sentía la mujer más feliz y afortunada del mundo .

Sin ser yo feminista es que un 17 de setiembre DESPERTÉ con ayuda de una amiga que me hizo darme cuenta y ver lo que yo no quería ver y supe que todo era mentira: los cuidados, la felicidad y el amor eterno, eran celos, manipulación, posesión y tener todo bajo control. Supe de muchas infidelidades que fueron desde el primer día. Nunca sufrí física, pero si violencia psicológica y sexual. Yo creía que era todo normal, parte de una relación de pareja y era lo que vi toda mi vida a través de mis padres. Mi amiga me hizo ver que todo eso no era normal y menos amor. No fue fácil darme cuenta que ya no sentía amor por él, solo era costumbre y comodidad. Me di cuenta que ya no sentía amor por él, solo era costumbre y comodidad.

Hoy a casi cumplir 4 años separada, puedo decir que recuperé mi autoestima, mi libertad emocional y física. Me propuse terminar mis estudios de educación media (secundaria), mejorar mi estado físico y bajar de peso, por lo que estoy yendo al gimnasio, y siendo ayudada por profesionales. Estoy aprendiendo a independizarme económicamente reciclando jeans para hacer carteras, adornos y bolsos. Siempre apoyada por mis hijos, nuera y la mejor amiga que Dios pudo mandarme. Ella nunca me ha dejado sola, siempre está cuando la necesito. Mi bella amiga se llama Gema Díaz Zúñiga. Ella me ha ayudado a acercarme más a Dios y a conocerme.


Yo, sin ser feminista, ahora aconsejo a mujeres que no se dejen manipular, humillar porque que ellas, yo, tú y todas valemos mucho. 

Axy Lorca Pinto, 53 años, tres hijos y dos nietas.

Ahora puedo decir soy feliz y tengo todo lo que quiero.


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